LA IRA AL CONDUCIR

LO QUE NO SE DICE… PERO TODOS LO VIVIMOS

 

Esta reflexión va dirgida a las personas de bien que utilizan sus vehiculos para desarrollar actividades cotidianas ó como herramientas de trabajo para el sustento de sus vida.

Conducir un vehículo poniendo en peligro o con probabilidad de poner en peligro a personas o propiedades se denomina CONDUCCIÓN AGRESIVA, y se caracteriza por el exceso de velocidad, el zizaguear, los adelantamientos inseguros, no guardar las distancias de seguridad, obstruir a otros vehiculos, hacer gestos obscenos o el abuso verbal, entre otros. En los países latinoamericanos un porcentaje significativo de víctimas mortales en accidentes de tránsito se ocasionaron en parte como resultado de una conducción agresiva, las cifras de muertes por accidentes de tránsito en el año 2017 se incrementarón en un 30{462487a5ef52d2e37d580e53c7e2888275cf6e1d59ac0a4a67c0140edbc115ed} en la región.

Por qué nos irritamos al conducir?

Existen factores externos que producen irritabilidad al conducir, entre ellos tenemos: el tráfico congestionado por el aumento exponencial de vehículos frente al poco o mínimo crecimiento de las mallas viales en nuestras ciudades, el poco mantenimiento de las mismas, los cierres intempestivo de calles por obras interminables ó la restricciones en la movilidad con medidas poco populares y efectivas como la restricción de circulación (el pico y placa), la prohibición del parrillero en las motocicletas, las fotomultas, sumado a la formación precaria de funcionarios del tránsito (más represivos y menos preventivos) y que decir de la mala señalización, semáforos en mal estado o mal temporizados, además de la imprudencia y agresividad de otros conductores, peatones o ciclistas, son entre otras las situaciones que día tras día enfrentamos como conductores y que poco a poco se han convertido en habituales.

Existen igualmente factores internos que afectan la conducción de vehiculos como son por ejemplo: el tiempo limitado para llegar a nuestro destino (trabajo, citas, universidad entre otros), las  condiciones fisicas que nos pueden afectar al conducir como son las enfermedades, el cansancio, stress, las preocupaciones personales, laborales e incluso sociales, enfermedades.

Pero además debemos tener en cuenta las condiciones climaticas como las lluvias, la visibilidad o el calor exagerado y que decir de la contaminación ambiental por gases y el ruido como producto del  exagerado uso de las bocinas  e inclusive las condiciones mecánicas de nuestros vehículos y el estrés que vivimos a diario por la inseguridad en nuestras calles.

Conducir es una actividad peligrosa

Por sí sola la conducción de carros o motocicletas, se encuentra categorizada como una actividad estresante que requiere atención y concentración, pero sí a esto le sumamos la presencia de factores externos e internos como los descritos se conviertir en una actividad peligrosa y es por ello que ante minusculos gestos, reclamos, llamados de atención o ante la presencia de equivocaciones de otro conductor, ciclista o peatones se convierten en el detonante propicio para desencadenar ATAQUES DE IRA, RABIA, ENOJO o FURIA, que salen a flote con actos irracionales que afectan la seguridad de las personas, la sociedad y las mismas autoridades.

El creciente indicador de riñas entre conductores, ataques a las autoridades, destrucción de bienes y las consecuentes lesiones o muertes que se derivan de la agresividad al conducir, nos colocán frente a un nuevo riesgo psicosocial que es la IRA DEL CONDUCTOR fenómeno que debe ser tomado en serio y que además tiene componentes culturales, sociales y personales.

¿Qué hacer?…ser conscientes

  • Comprender que no conducimos tanques de guerra y no nos dirigimos a batallas campales es fundamental. Asimilar que el vehículo es un medio de transporte y que su utilidad es para desarrollar actividades normales de la sociedad como ir al trabajo, a la universidad, a nuestros hogares y para algunos su herramienta de subsitencia, sería el primer y gran paso para hacer la diferencia.

 

  • Igualmente es importante tomar consciencia de la presencia de factores internos y externos que inciden en nuestra forma de conducir y entender que algunos de ellos son controlables porque pertenecen a nuestra esfera de desarrollo y otros definitivamente son incontrolables y no dependen de nuestra voluntad.

 

  • Valorar nuestra vida y la de los demás, incuyendo la de nuestros seres queridos.

 

  • Reflexionar cual es el origen de nuestro comportamiento agresivo al volante y no perder de vista sí esta conducta responden a comportamientos adquiridos o son la respuesta a las frustraciones en diversas aspectos de nuestras vidas (problemas económicas, laborales, sociales,sentimentales, familiares entre otros). Además sí estos ataques de ira se presentán de forma permanente o son ocasionales.

 

  • Por último tener claro que las consecuencias de un ataque de IRA por lo general repercuten en el resto de nuestras vidas. Posterior a la IRA, RABIA, ENOJO o FURIA, vienen siempre los arrepentimientos que usualmente NO sirven para nada.

La salud mental y el  diagnóstico de la Ira

La salud como lo define la OMS es: «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

Los ataques de IRA, RABIA, ENOJO o FURIA, responden a emociones humanas lo inquietante es la irracionalidad de la actuación que puede desencadenar catástrofes irreparables. La reacción desproporcionada hace parte de una carga emocional acumulada. Por esto vale la pena reflexionar en : La frecuencia en que se presentan estos comportamientos, los escenarios en los cuales se exteriorizan y contra que tipo de personas se presenta, preguntémonos:

¿Presentamos comportamientos agresivos en nuestro hogar, en nuestro trabajo, con nuestros amigos, con personas desconocidas?, ¿son frecuentes?.

Los tiempos han cambiado y la vida moderna ha impuesto nuevos retos: debemos competir en un mundo globalizado y atiborrado de información, inmersos en nuevas reglas del consumo, además con tiempos limitados para nuestras familias, hijos y por supuesto para nosotros mismos. Pero, así como la realidad ha cambiado, existen herramientas y medios apropiados para entender y resolver la vida moderna con éxito, buscar la ayuda profesional de un psicólogo, por ejemplo, siempre será una alternativa preventiva e inteligente que puede llegar a salvar vidas.